Valencia cultura

Valencia es la tercera ciudad española por su población, es centro de un importantísima comarca agrícola y un activo foco industrial. El puerto (El Grao) registra un intenso movimiento de mercancías y viajeros.

La ciudad antigua, de la que quedan dos puertas fortificadas, varias viejas iglesias y estrechas calles con hermosas residencias góticas, conserva un marcado carácter medieval en torno a la catedral.

Historia de Valencia

Valencia fue una colonia griega dominada sucesivamente por fenicios, cartagineses, romanos, visigodos y árabes. El Cid la reconquistó en 1094 y con el título de Duque de Valencia, residió en la ciudad hasta su uerte (1099). Tres años más tarde, su mujer Jimena, la perdía y ya no fue reonquistada hasta 1238, bajo Jaime I de Aragón. Capital del reino de Valencia, la ciudad vivió un periodo de esplendor, hasta que el descubrimiento de América y el poder turco desviaron el tráfico del Mediterráneo. La industria de la seda supuso sin embargo, su renacimiento en el siglo XVII.

Los valencianos, dirigidos por el cura Rico, constituyeron la Junta de Valencia, declarando la guerra a Napoleón. Pero, en 1812, Suchet, tras vencer a los ingleses cerca de la Albufera, entró en Valencia, la cual se vio obligado a evacuar al año siguiente. En 1843 Valencia se subleva contra Espartero y Narváez proclama la mayoría de edad de Isabel II. Desde enero de 1939, con la caída de Barcelona, las tropas republicanas resisten en Valencia hasta el 30 de marzo; dos días más que en Madrid.

El Arte en Valencia

Fernando de Antequera, agradecido por el apoyo que los electores valencianos le habían prestado en el Compromiso de Caspe favoreció el desarrollo de Valencia, que conoció durante este siglo un brillante período económico y cultural, cuya influencia se deja sentir aún hoy día.

Casi todos los edificios góticos se remontan a esta época: Lonja, puertas de la muralla, palacios, catedral y otros ya existentes, como la iglesia de San Martín, se adornan con elegantes esculturas.

La pintura, sobre todo, experimenta un inusitado florecimiento: el catalán Luis Dalmau, pintor del rey en Valencia, introduce el estilo flamenco; Jaime Baco llamado Jacomart, pintor de Alfonso V y Juan Reixach, influido por la pintura flamenca presentan además elementos italianos; Rodrigo de Osona el Viejo y su hijo introducen el Renacimiento italiano sin perder toda la seriedad flamenca.

Las artes decorativas (forjado, orfebrería, bordados, tapices), viven también su momento dorado, siendo la cerámica (en Paterna y Manises), la que mayor fama ha dado a la región.

La huerta Valenciana

Ocupa la llanura del Turia, cuyas aguas, utilizadas en un extenso sistema de regadío inaugurado por los romanos y perfeccionado por los árabes, permiten el cultivo de extensos naranjales cuyos frutos son exportados a toda Europa y hortalizas y primicias para el consumo de la capital.

La zona encharcada de al Albufera, al Sur de Valencia, se aprovecha para el cultivo del arroz.

Todos los problemas y pleitos en torno a la repartición de las aguas, que pertenecen a la colectividad, se regulan mediante el Tribunal de las Aguas, institución de origen medieval. Todos los jueves, a las 10 de la mañana se reúnen ante la portada de los Apóstoles de la catedral los síndicos de las zonas regadas por cada una de las ocho acequias, acompañados de un alguacil. Expuestos los delitos, los jueces deliberan y el más anciano de ellos dicta la sentencia, que es oral y sin posibilidad de recurso.

Vicente Blasco Ibáñez ha descrito perfectamente en sus obras la vida y costumbres de la huerta (a Barraca, Ente Naranjos). La acción de Cañas y Barro tiene como escenario La Albufera.

Las Fallas de Valencia

Durante al semana del 12 al 19 de marzo, Valencia celebra las fiestas de San José con sus célebres fallas. Su origen se remonta a la Edad Media y se basa en la costumbres de carpinteros, actividad tradicional valenciana, que el día de San José quemaban los desechos de su trabajo en hogueras llamadas fallas (del latín facula o fax, antorcha). Después, se construían toscos monigotes con cierta intención satírica y a partir del siglo XVII, estas figuras se fueron complicando y enriqueciendo hasta alcanzar en la actualidad extraordinarias dimensiones y variados motivos, mediante los cuales, los valencianos demuestran su sentido decorativo y desbordante imaginación.

El apreciado programa de festejos (corridas de toros, desfiles, bailes), culmina durante la noche del 19 de marzo con la ‘cremá’, quema de los monumentos bajo un espléndido fuego de artificio.